lunes, 10 de agosto de 2009

Once errores que cometen los hombres en la cama


Cuando un mono cae del árbol, se sube otra vez y se tira de cabeza, para hacerle creer a los demás que se lanzó a propósito, y no por su torpeza. Los seres humanos no son tan distintos. Cuando meten la pata en una relación, la vuelven a meter como para demostrar “no es que se me escapó un error, sino que soy así de torpe adrede”.
Así que es bien difícil entrenar a un hombre en la cama. Pero se puede lograr.

Veamos cuáles son los peores errores que cometen los hombres en la cama.

1) Va al grano en vez de ponerse mimoso:
Algunos hombres creen que las mujeres son como microondas que se calientan en 10 segundos, sin darse cuenta de que para tener éxito con una mujer en la cama debes demostrarle a ella que te fascina su pelo, su boca, su risa, su inteligencia, sus ocurrencias, sus ideas… y por último, ya que está allí, y para no despreciar, su entrepierna. ¿Que así se hace muy largo?¡Pues nadie está condenado a muerte ni hubo aviso de meteorito estrellándose contra la Tierra! Dile que se alquile el film “Hechizo del Timepo” ( “The Groundhog day”, con Bill Murray) para saber cómo se hacen las cosas, y que continúe al día siguiente, con todo el tiempo del mundo.

2) Él ignora tus pechos:
Cuando los varones nos tienen horizontales y con poca ropa, pierden súbitamente el interés por nuestros pechos. Esos mismos pechos que los vuelven locos cuando llevas un buen escote, pasan a último plano cuando las bragas están a mano. Lo que prueba que los pechos son un pobre sucedáneo de lo que ellos realmente quieren. De hecho, el pecho femenino es una vil imitación de las redondeces inferiores femeninas, porque si así no fuera, al verte de frente el hombre olvidaría para qué está hablando de razas de perros con una mujer, en cambio así diseñadas, te mira el escote y recuerda : “Ah, si , claro, era para tratar de llegar a su culo…”.Claro que hubiera sido mejor que en vez de aumentarte el busto gastaras el dinero de las siliconas en un crucero all inclusive. Pero lo hecho, hecho está…y cuando estás vestida, él te las mira.
El problema de la indiferencia masculina es que a las mujeres les erotiza el interés masculino en los pechos. Así que debes pedirle a tu novio que al menos haga el esfuerzo de fingir que los aprecia, cosa que a los hombres les cuesta bastante porque no son buenos para fingir. Otra solución es que trates de acostarte con Antonio Banderas, que como todo buen actor, podrá hacer como que le interesan tus pechos a través del método Stanislavsky de la memoria emotiva, o de algún otro recurso del Actor´s Studio. Pero que no se entere Melanie Griffith.

3) El no capta que cada mujer es distinta:
A tu hombre debes darle señales corporales sobre lo que te gustaría que te hiciera, o decírselo claramente, si es que luego de cumplir las Bodas de Oro él aún no ha captado tus señales corporales. Hay hombres que creen que a todas las mujeres les gusta que les tiren del pelo al hacer el amor, y otros que creen que eso es poco erótico porque no saben dónde poner la peluca. Lo mejor es decirle clara y directamente si eso de que te tire del pelo te gusta o no. Porque si no se lo dices de entrada, luego cuesta mucho más decírselo. Luego de diez años de relación, él reaccionaría mal diciéndote “Cristina, todos estos años estuviste esperando que yo te tire del pelo… ¿y nunca me has dicho nada? Entonces, ¿Quién te ha tirado del pelo en mi lugar?”

4) No te llena de piropos:
El mejor amante es el que te hace creer que es la persona más irresistible del planeta. En un encuentro ella tiene que decirle a él que lo encuentra fascinante, porque lo primero que hay que acariciar es el ego. Asimismo, él tiene que decirle a ella que está pasmado con su belleza, que no puede creer lo suave que es su piel y que está hipnotizado con la curva de su espalda y el brillo de sus ojos. Hasta la fea con un ojo de vidrio se lo cree, especialmente la parte del brillo de su ojo. Eso la hace sentirse deseada, y la mujer que se siente deseada se siente sensual y con unas ganas locas de demostrarle a él que hará todo lo posible para hacerlo feliz.¡Hasta podría comprarle un Big Mac!

5) No cuida sus palabras:
Otro detalle: en la cama hay que decir sólo cosas bonitas. Si no hay nada bonito para decir, mejor no decir nada. Y mucho menos “no sabía que eras tan gorda”o “qué feo que te muerdes las uñas”. Recuerda que hay una palabra fatal en la cama. Es la palabra “espera”. La pasión no espera, así que no hay palabra más mata-pasión que “espera” usada en frases como “espera que voy al baño” (¿por qué no ha ido antes?), “espera que llamo a mi madre” o “espera que me quito la prótesis”.Puedes quitártela, pero no lo anuncies.

6) Te trata como si fueras una actriz porno:
Otro error masculino es tratar como a la mujer como a una actriz porno y aplicar frases de esos films triple equis como “¿Verdad que te gusta, zorra?”, que a él le puede parecer estimulante, pero a su mujer le puede parecer grosero. Quizás deberían probar con “¿Verdad que te gusta, amor mío/ ángel de mi corazón/ bomboncito adorado?”.


7) Siempre lo hace igual, y no es creativo:
A veces hay que arriesgar cierta incomodidad con tal de romper la rutina en la cama. Por ejemplo: hacerlo en un auto es horriblemente incómodo, pero si una sabe que él lo haría en el auto, no hace falta hacerlo porque ya es sexy pensar que lo haría. Yo tuve un novio que juraba que lo haríamos en el ascensor, pero esa promesa creo que nos mantuvo más tiempo unidos de lo que deberíamos haber estado. O sea que por ser tan imaginativo, me hizo perder un tiempo precioso de mi reloj biológico, maldito sea.

8) Dormirse después del orgasmo:
Dormirse en el instante siguiente al orgasmo, sin besos, sin palabras de amor, sin ordenar siquiera una pizza a domicilio es una flagrante grosería que explicaremos en el Capítulo 16… ¡Pero qué decepcionante, si yo la quería de muzzarella y anchoas!

9) Asexuarse después del orgasmo:
Muchos hombres dejan de ser románticos después de hacer el amor, y te tratan como si fueras un amigote de su equipo de fútbol diciendo “¡Ey! ¿Se hace algo hoy, o nos quedaremos aquí tumbados como viejos?” o “¿Salimos? ¡Ya estoy harto de estar encerrado aquí dentro!”. Pero estos por lo menos hablan en plural. He sabido de casos en los que, luego de hacer el amor, un hombre le ha dicho a ella “Yo salgo a correr: ya me siento claustrofóbico”, o que ella lo ha escuchado hablando por teléfono, diciendo “No, Jorge, no estoy ocupado, estaba matando el tiempo hasta que me llamaras, ¿vamos al club?”.

10) No puede seguir el ritmo:
Otro terrible problema del sexo es la descoordinación .Hacer el amor es como danzar horizontalmente: hay que saber mantener el compás y no pisar a la compañers. Quizás lo mejor que podrían hacer una pareja por su vida sexual es apuntarse a clases de tango y luego de haber ganado un par de concursos internacionales, ahí sí, irse juntos a la cama.

11) El peor de todos los errores:
Pero lo peor de todo lo que puede hacer un hombre en la cama es llamarte en la cama con el nombre de otra mujer. Podrá excusarse diciendo “Lo he dicho adrede, para ver qué cara ponías cuando te llaman por otro nombre”. Si te lo tragas, cuida a ese hombre… ¡es que estás muerta de amor por él!


En resumen, esto es como el huevo y la gallina: los hombres no saben hacer el amor porque las mujeres no les enseñan, y las mujeres no les enseñan porque ellos no saben hacerlo. Lo ideal seria que cada mujer le ponga una pegatina a su novio indicando qué es lo que le has enseñado, así las futuras novias saben qué esperar de él. Pero en verdad, como resultas de esto, hay solo cinco hombres en el mundo que saben hacer el amor, que tienen tanto éxito entre las mujeres que no paran de circular entre miles de amantes y no se casan nunca porque están súper divertidos y solicitados. Mmmm…¿ te preguntas dónde están? Yo también. Pero mejor, piénsalo así: no te conviene conocer a ninguno de ellos. Te morirías de celos y no lograrías que se case contigo jamás. Más vale entonces uno menos ducho en las artes amatorias, a quien puedas entrenar a tu gusto hasta donde se lo permita el orgullo, pero que esté contigo tomándote de la mano cuando te operen del apéndice.
Es preferible un amante mediocre pero tuyo, a un ardiente latin lover para compartir. ¡Imagina qué horror si otra se lleva las patas y a ti te toca la pechuga!. Como último recurso, si tu amante no aprende nada, puedes agradecer haber nacido en estos tiempos donde no tener orgasmos se ha puesto de última moda con el nombre muy fashion de “sexo tántrico”… (¿o era “tan tétrico”?) El cantante Sting lo practica, que horror , ni te lo cruces…. ¡Menos mal que ya te has contactado antes con Antonio Banderas!

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